Personas mayores y envejecimiento positivo
Personas mayores y envejecimiento positivo
La realidad de las personas mayores tiene diferentes caras y matices según sea el territorio del que éstas forman parte; considerando su cultura, creencias, tradiciones, educación y desarrollo, llamándonos la atención de que esto tenga que ser así, pero lamentablemente no hay forma de poder evitarlo.
Cada país o sociedad, desde tiempos inmemoriales ha mantenido una diversidad de prejuicios que se han hecho carne en los otrora llamados tan despectivamente ancianos y que actualmente (S. XXI), como si se tratara de una reivindicación y de acuerdo a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, -ratificada por Chile- se acordó definirlos como tales, o sea, como personas mayores que tienen los mismos derechos que los demás ciudadanos; por cierto dentro del rango de libertad y autonomía que les puede otorgar su carga personal de enfermedades crónicas personales, las que se distribuyen en forma diferente en los individuos según haya sido su estilo de vida.
La premisa principal de la Convención es que las personas mayores tienen como ya se dijo, los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que otras personas, y que cada una, en la medida que envejece, debe seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, reconociendo sus valiosas contribuciones actuales y potenciales a sus comunidades, sin discriminación fundada en la edad -viejismo- ni sometida a ningún tipo de violencia.
En el contexto de la ratificación de la Convención por parte del Estado de Chile y de las obligaciones a que se compromete para mejorar la situación de las personas mayores, mantiene en el Congreso Nacional, en segundo trámite constitucional un proyecto de ley relacionado con el “envejecimiento positivo” de las personas mayores, el que una vez revisado por la Comisión de Personas Mayores y Discapacidad de la Cámara de Diputados, fue enviado mediante Oficio N°185/2024 a la Corte Suprema para obtener su opinión, la que el 15 de octubre de 2024, mediante Oficio 362-2024, emitió su informe al Congreso Nacional sobre el mencionado proyecto de ley que “Promueve el envejecimiento positivo, el cuidado integral de las personas mayores, y el fortalecimiento de la institucionalidad de las personas mayores,” destacando en este informe su respaldo general al proyecto, considerando su coherencia con los principios de igualdad y no discriminación por razones de edad.
La realidad de las personas mayores en nuestro país siempre ha sido compleja y, por lo tanto, un cambio de esta también lo es, pues las diferentes variables que entran en juego son de un carácter interdisciplinario sin par, lo que hace que sea de suma necesidad echar a andar un proceso que asimile todas estas variables en función de una totalidad, donde todos sus elementos integrantes e interactuantes logren acoplarse de manera armoniosa, pues si esto no es así, la totalidad del proceso funcionará en la medida de lo posible, donde la burocracia y la discriminación para las personas mayores seguirán actuando como si nada hubiese sucedido.
No obstante, lo más importante a considerar y valorar en relación con el envejecimiento positivo de las personas mayores, es la mantención en buenas condiciones, el mayor tiempo posible, de las facultades cognitivas y habilidades asociadas a éstas; las que como sabemos – mediante la ciencia- son facultades que en estados de avanzada edad en forma natural sufrirán inevitablemente deterioros que ya se pueden calificar como irreversibles; ante lo cual los familiares principalmente, -y por supuesto el Estado- deberán preocuparse con antelación y prepararse para enfrentar esta infausta realidad de lo humano, con la mejor de las disposiciones, considerando un trato digno cariñoso y amoroso, para estos integrantes de la familia y de la sociedad, que hasta un reciente pasado lo dieron todo, pero que en el momento actual por la fuerte influencia y acción de la entropía – fuerza interna que es inmanente al cuerpo humano, que tiene como objetivo, desestabilizar la organización de los procesos que permiten la vida – la que se enseñorea sobre los organismos ya desgastados, no siendo posible que se lleve a cabo un estado de resiliencia que rehabilite, pues las condiciones orgánicas de orden natural no lo permiten.
Por ahora, y con mirada de futuro la consigna no es otra, que la lucha permanente por una gran causa, la correspondiente al sector etario de las personas mayores, que es una etapa de la vida por la cual deberán pasar todos los seres humanos sin diferencia alguna de credo, raza o condición social.
Finalmente, tenemos que reconocer que esta es una etapa o parte de nuestro proceso de vida, impuesto por la naturaleza, que debería instalarnos en una instancia de profunda reflexión que permita zanjar diferencias y de una vez por todas lograr todos los acuerdos que sean necesarios, para que los auspiciosos contenidos de esta ley de envejecimiento positivo, una vez aprobada, no se convierta en letra muerta, permitiendo que las personas mayores tengan una vejez digna.
Silvio Becerra Fuica
Profesor de Filosofía